SEXUALIDAD INFANTIL


  • Autor:  CARMEN MARCOS CABALLERO
 
SEXUALIDAD INFANTIL

El desarrollo de la sexualidad humana empieza con el contacto físico, cuando los bebés son amamantados, abrazados, besados y acariciados por la mamá el papá y por otros miembros de la familia. Es sano, necesario y natural que esto ocurra. El niño es un ser sexuado, en relación consigo mismo y con otros, que está construyendo una identidad sexual propia. La sexualidad infantil, es una de las puertas por la cual el niño desarrolla su personalidad y sus relaciones afectivas.
La sexualidad infantil es distinta a la sexualidad adulta. Se origina en una función biológica (como por ejemplo, mamar) y no tiene objeto sexual. Es una etapa, donde la satisfacción está centrada en el propio cuerpo, es autoerótica. Las etapas de desarrollo del niño son diversas y complejas, se puede decir que antes de los cinco años las conductas relacionadas con la sexualidad son sensuales (de los sentidos) como chupar, el querer percibir todo con la boca, bailar, abrazarse, tocar objetos de textura suave.

Es esperable que los niños se toquen los genitales y que los exploren con curiosidad y risas. Además, con recurrencia el niño buscará los pechos de su madre o de otras mujeres, porque ha comprendido que esa zona le produce placer.

Las muestras de cariño físico de los padres son buenas para la seguridad del niño, evitando que éste pueda observar una relación sexual, lo cual puede resultar fuerte y chocante, para quien no comprende qué está sucediendo. Desde muy pequeños, los niños desean dormir en la cama de los padres porque les hace sentir más protegidos y porque intuyen que algo especial acontece allí y de lo cual se sienten excluidos. Después de los seis meses, todos los niños deben dormir en su propia habitación, y a partir de los tres años, hay que controlar los programas que ven por televisión, evitando la programación para adultos, con alto contenido erótico.

Apartir de los cuatro años, el niño tiene mayor curiosidad por las zonas genitales y buscará comparase con otros niños y con los adultos. En este momento se inician las preguntas como ¿por qué yo no tengo lo mismo que mi hermano? o ¿por qué tus pechos son grandes y los de papá no?, por ejemplo. Ante estas preguntas, hay que contestar con naturalidad, claridad y con la verdad, las respuestas tienen que ser concisas, concretas y adaptadas al leguaje del niño, respondiendo sólo lo que nos preguntan ya que a veces se dán demasiadas explicaiones que no les interesan o por el contrario se evade la pregunta y no se contesta.

Se recomienda vestirse o desvestirse con naturalidad ante el niño, también ambos padres pueden bañarse con él, para que vea las diferencias que hay con su propio cuerpo y vea los cambios que le ocurrirán cuando sea mayor. Los genitales deben nombrarse como pene y vagina, evitando abreviaturas o nombres de fantasía que sólo confunden. La zona genital tiene muchos terminales nerviosos y el placer que provoca tocarla, lleva a niños y niñas a masturbarse en ocasiones, especialmente cuando están ansiosos.

Como en este momento el género del niño no está definido (pues el género no sólo depende del condicionamiento biológico que indica que se es hombre o mujer), será común que adopten conductas femeninas y masculinas indistintamente. Se deben evitar las burlas y frases esteroeotipadas como los hombres no lloran, o las niñas no juegan con coches o los niños no juegan con muñecas.

Después de los seis años, el niño comienza una actitud más activa, entrará en contacto con otros niños o niñas, y es posible que se den juegos donde se observan o se tocan los genitales, como el 'vamos a jugar a los médicos'. Más adelante, los niños empiezan a definir sus límites y los niños jueguan sólo con niños y las niñas igual, por lo que establecen una frontera entre lo que es ser mujer y lo que es ser hombre. Explicar a los niños que hacer el amor es un acto físico que se hace con cariño y cuando dos personas se gustan, se sienten atraidas o se aman, evita que aprendan, sobre el sexo, de forma morbosa o que lo aprendan de fuentes poco fiables. El embarazo de la madre es una excelente oportunidad para explicar el proceso de gestación y permitir que el niño cree un lazo afectivo con el bebé por llegar. A partir de los nueve años, el niño ve que el sexo se encuentra rodeado de secretos, por lo que es necesario hablar con él. En los niños y en las niñas se inicia la masturbación a veces en grupo y las competencias en torno al desarrollo de los genitales y en el caso de las niñas de los pechos.

Todos estos comportamientos no tienen nada de pecaminoso ni perverso, se trata del normal desarrollo de la sexualidad y esta se irá manifestando conforme vaya creciendo. La sexualidad es la suma de una serie de comportamientos naturales, y como tal debe ser un tema tratado de forma simple, honesta y cariñosa, dándole su propio espacio dentro del proceso educacional, para la formación de un ser humano integral.

 

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